El Gobierno tomó la decisión de embestir con dureza contra los periodistas y los medios masivos de comunicación. La estrategia, diseñada por la Casa Rosada, plantea asociarlos a la “mentira” y a la “difamación”. Esta semana el Gordo Dan pidió prisión para Gabriel Levinas. Al Presidente y los trolls se sumó Caputo.
El gobierno libertario de Javier Milei y la Casa Rosada buscan correr el foco. No son solo ataques intimidatorios, es también parte de una estrategia y de una narrativa. La virulencia que se verificó durante esta última semana del presidente argentino para con el periodismo busca la creación de “una nueva casta” con la que discutir.
Durante el Día del Trabajador, Milei redobló sus ataques contra los medios al expresar que los argentinos "no odiamos lo suficiente a los periodistas", frase que ya había usado en posteos previos. El episodio revela la doble vara con la que el oficialismo trata a la prensa: mientras estigmatiza a los medios críticos, premia con entrevistas o benevolencia a aquellos comunicadores considerados afines.
En este contexto, la afirmación de Luis Caputo no aparece como un análisis técnico, sino como parte de una estrategia discursiva más amplia, que busca desacreditar a la prensa como institución.
