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sábado, 6 de marzo de 2021

CURIOSIDADES


CORDOBÉS y RIOCUARTENSE EN EL TITANIC

Edgard Andrew fue uno de los dos pasajeros argentinos, junto a Violet Constance Jessop, en el viaje inaugural del Titanic, el mayor y más lujoso barco de pasajeros de principios del siglo XX, que zarpó del puerto de Southampton, Inglaterra, rumbo a Nueva York, Estados Unidos, y se hundió en las aguas del Océano Atlántico al chocar con un gran témpano de hielo el 14 de abril de 1912.
El naufragio del Titanic dejó el saldo de más de 1.500 muertos, entre ellos Edgard, de 17 años, cuyo cuerpo nunca fue encontrado.

Marianne Dick, sobrina nieta de Andrew y actual presidente de la Asociación de Museos de Córdoba, contó “Mi abuela Ethel era la hermana de Edgard. Luego de la siesta mi abuela se levantaba a tomar mate y contaba sus historias”. “Mi hermano mayor lo transcribió todo en un libro”, indicó.
Andrew nació el 28 de marzo de 1895 en la estancia El Durazno, próxima a la ciudad de Río Cuarto, en el sur de Córdoba, propiedad del comerciante y gran terrateniente Ambrosio Olmos. Su padre, el inmigrante inglés Samuel Andrew, se había establecido allí con su esposa Annie Robson, ambos procedentes de Whitby (una pequeña ciudad portuaria de Yorkshire, Inglaterra), durante la década de 1870. Tuvieron ocho hijos, de los cuales Edgard era el menor.

Carta premonitoria

En 1911 Edgard viajó a Inglaterra para estudiar ingeniería mercantil, tenía apenas 16 años, uno más que Josefina Cowan, su novia y futura esposa.
El 8 de abril de 1912, dos días antes de partir con el Titanic hacia Estados Unidos al casamiento de uno de sus hermanos, el joven le respondió una carta a su novia, quien viajaba a Inglaterra para verlo. "No puede imaginarse cuánto siento el irme sin verla y tengo que marchar y no hay más remedio", escribió.
La carta extrañamente premonitoria de Edgard, dice en su tercer párrafo: "Figúrese Josey que me embarco en el vapor más grande del mundo, pero no me encuentro nada de orgulloso, pues en estos momentos desearía (sic) que el Titanic estuviera sumergido en el fondo del océano".
El hermano mayor de Edgard, Silvano Alfred, había sido el primero de la familia en dejar la estancia para estudiar en Inglaterra. Pasó un año en Whitby y más de seis años en Stockton, en cuyo instituto técnico estudió ingeniería naval y se convirtió en un experto constructor de barcos.
Cuando volvió a Buenos Aires ingresó en la marina. En 1911, Alfredo, a los 28 años, fue enviado a Estados Unidos, a pedido del almirante Manuel Domecq García, para inspeccionar la construcción de barcos de guerra argentinos. Primero estuvo en Quincy (Massachusetts), donde se fabricaba el buque Rivadavia. Después fue a Nueva Jersey, donde se construía el acorazado Moreno.
En 1912 se enamoró de una viuda rica mayor que él, Harriet Fisher, de cuya mano abandonaría la carrera militar y la ciudadanía argentina para destacarse como ejecutivo en la industria mecánica, convirtiéndose en director de la firma "Fisher & Norris Anvil Works", proveedora del Departamento de Defensa de los Estados Unidos.
Alfred invitó a su hermano Edgard a su casamiento en Trenton, Nueva Jersey, e incluso lo invitó a vivir con él.

El cambio de boleto que marcó su suerte

Lo que selló el destino de Edgard fue una huelga del gremio del carbón. El joven iba a viajar a Nueva York en el buque Oceanic, que iba a zarpar el miércoles 17 de abril de 1912. Como no era recomendable que se demorara la salida del Titanic y el carbón no llegaba a Southampton, la compañía naviera utilizó todo el combustible que tenía en otros buques y lo concentró en la estrella del momento, el Titanic, en su viaje inaugural.
Edgard fue a las oficinas de la White Star Line y cambió su boleto para el Titanic, mucho más caro. Pagó 12 libras por su litera en la segunda clase. Cuando navegaba hacia Cherburgo, primera escala, a Edgard se le ocurrió comprar en la peluquería una postal del barco para enviársela a la estancia El Durazno a su hermano Wilfred. La escribió en el salón de lectura y la despachó desde Queenstown, Irlanda, el último puerto antes de cruzar el océano.
Esa postal decía: "Desde este colosal barco tengo el placer de saludarte. Hoy llegaré a Irlanda, donde pasaré unas pocas horas. Yo lo estreno en su primer viaje a este gran buque. Firmado: Edgard". Wilfred, al igual que Josey, recibió la correspondencia un mes después.
Edwina Troutt, apodada Winnie, era una maestra oriunda de Bath, Inglaterra, tenía 27 años cuando recibió el chaleco salvavidas la noche del hundimiento de parte de su compañero de mesa argentino. La mujer se convirtió en una celebridad como sobreviviente del Titanic. Se casó tres veces, pasó casi toda su vida en California, y murió en 1984, cinco meses después de cumplir cien años y un año antes de que los restos del Titanic hundido fueran hallados.
Entre los hermanos, los sobrinos y los sobrinos nietos de Edgard siempre se dijo que él le cedió su chaleco salvavidas a ella y que después se arrojó al agua. Su cuerpo nunca fue hallado. Winnie confirmó la versión familiar cuando comenzó a hablar en público sobre la tragedia. Dijo que el pasajero argentino tenía colocado ya su chaleco y viéndola a ella desesperada, se lo cedió para después arrojarse al mar.